
Sentido común.“Modo de pensar y proceder tal como lo haría la generalidad de las personas”.
Si me tomo al píe de la letra esta definición que da la RAE al sentido común, me temo que yo no tengo de eso o que, muchas de las veces que pienso o procedo como "la generalidad de las personas", lo hago dejándome llevar, automáticamente, cómodamente, pero que si me detengo aunque sólo sea un instante a analizarlo, me disgusta el adocenamiento, el haber caído en la tentación de la respuesta más fácil, más a mano, la más común, la que definiría el sentido común..... y que no necesariamente, ni mucho menos, es la mejor. Casi nunca.
Estoy de acuerdo con lo que decía John Berger escritor, pintor y crítico de arte londinense:
“El sentido común es estático. Pertenece a la categoría de quienes son socialmente pasivos, de quienes no llegan a comprender jamás qué o quién ha construido y mantenido la situación en la que se encuentran."
La gente que menos me gusta de la política, por ejemplo, apela mucho al sentido común, acusan a los demás de no tener sentido común y los individuos que menos me gustan de
la cultura, de la ciencia, de cualquier ámbito, lo usan como precioso concepto, óptimo en sí mismo, sin saber muy bien si lo que propone en ese instante es mejorable, lo que estadísticamente haría la mayoría o, sencillamente, lo más fácil, vulgar o cabestro.
Y si aplicamos el sentido común, y damos por sentado que es bueno el hacerlo, al hacer el balance metafísico de "¿quiénes somos, a dónde vamos, de dónde venimos y qué hay que hacer, cómo lo estamos haciendo, qué decisión es la correcta en cada caso?", no puedes si no concluir que tanto si divides la vida en la lógica secuencia temporal de infancia, adolescencia, juventud y madurez, o si lo haces en fascículos de contenido como la vida laboral, las relaciones de amistad, amorosas, la política, la interpretación de la historia, del concepto de intelectualidad, etc., uno concluye, decía, en que, sálvese quien pueda, somos una especie de "monstruos de Frankenstein" hechos a retazos de "sentido común", o sea, de influencias periclitadas y no siempre bien filtradas, de imposiciones mentales, monumentos al "sentido común" de otra gente, que no conseguimos sacudirnos, de posturas apriorísticas absurdas ante casi todo, de actitudes que, a poco que las analizáramos y al hacerlo nos olvidáramos del famoso y manipulado sentido común, nos demuestran que somos una amalgama de frases hechas, de posturas dictadas, tendencias orientadas por otros, de costumbres, religiones, tradiciones, enseñadas, heredadas, transmitidas incluso a nuestro pesar y en honor al sentido común, y que seguimos y transmitimos a nuestros hijos y a cuantos nos rodean, muchas veces aunque ya de entrada nos parezcan anacrónicas, vacías, cuando no directamente repugnantes.
Pero es lo que haría la mayoría, es lo que dicta el sentido común, diría cualquier adiestrado cabestro.
Puede que sea lo que haría la mayoría pero, querido cabestro adocenado:
Si no crees en dioses, sólo por poner un ejemplo, di que no a la comunión de la niña, no te cases cuando siempre has aborrecido de ello, no te vistas con el traje de los domingos para el bautizo del hijo del primo al que odias, por mucho que te lo dicte el sentido común. Al menos no comulgues en la ceremonia, que te veo venir. Antes la integridad intelectual que el sentido común.
Si te queda dignidad, aunque sea poquita (otro ejemplo de los muchos que podría poner), di que no a esa mierda que te propone que hagas el jefe que te quiere más por tu manso entreguismo que por tu pericia laboral. Aunque duela y te traiga problemas. Tú no estás allí para hacerle la ola a nadie. Antes la dignidad que el sentido común.
Analiza y obra en consecuencia cuando decidas sobre tradiciones y costumbres, religión, patriotismo, política, sexo, educación de los hijos, cualquier ámbito de la vida y procura resistirte, al menos dale la batalla al planteamiento cabestro, "de sentido común" te dirán muchos, del "¿a dónde va Vicente?"....Toma tu propia decisión en cada caso. Aunque Vicente vaya de cabeza a las verdes praderas, algunas veces lo pueden ser, del sentido común.
Este tema es muy complejo y sólo esbozo cuatro pinceladas de lo que yo entiendo por sentido común, sabiendo que es un concepto que se puede interpretar de muchas maneras o que es muy difícil sustraerse a las garras del entreguismo . Sólo pido que ,cuando haga su interpretación el amable lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí, se atenga, como me atengo yo, a la definición que da la R.A.E., y que, por ende, no confunda el sentido común con la sensatez, por ejemplo, que esa es otra historia....Pero tampoco, por favor, con él "hay que tragar, que tengo una hipoteca" o "a mi niña la bautizo por no dar un disgusto a su abuela", sigo con mi pareja por inercia, por mucho sentido común que arrastren, parece que arrastran, estas tres últimas afirmaciones.
Si me tomo al píe de la letra esta definición que da la RAE al sentido común, me temo que yo no tengo de eso o que, muchas de las veces que pienso o procedo como "la generalidad de las personas", lo hago dejándome llevar, automáticamente, cómodamente, pero que si me detengo aunque sólo sea un instante a analizarlo, me disgusta el adocenamiento, el haber caído en la tentación de la respuesta más fácil, más a mano, la más común, la que definiría el sentido común..... y que no necesariamente, ni mucho menos, es la mejor. Casi nunca.
Estoy de acuerdo con lo que decía John Berger escritor, pintor y crítico de arte londinense:
“El sentido común es estático. Pertenece a la categoría de quienes son socialmente pasivos, de quienes no llegan a comprender jamás qué o quién ha construido y mantenido la situación en la que se encuentran."
La gente que menos me gusta de la política, por ejemplo, apela mucho al sentido común, acusan a los demás de no tener sentido común y los individuos que menos me gustan de
la cultura, de la ciencia, de cualquier ámbito, lo usan como precioso concepto, óptimo en sí mismo, sin saber muy bien si lo que propone en ese instante es mejorable, lo que estadísticamente haría la mayoría o, sencillamente, lo más fácil, vulgar o cabestro.
Y si aplicamos el sentido común, y damos por sentado que es bueno el hacerlo, al hacer el balance metafísico de "¿quiénes somos, a dónde vamos, de dónde venimos y qué hay que hacer, cómo lo estamos haciendo, qué decisión es la correcta en cada caso?", no puedes si no concluir que tanto si divides la vida en la lógica secuencia temporal de infancia, adolescencia, juventud y madurez, o si lo haces en fascículos de contenido como la vida laboral, las relaciones de amistad, amorosas, la política, la interpretación de la historia, del concepto de intelectualidad, etc., uno concluye, decía, en que, sálvese quien pueda, somos una especie de "monstruos de Frankenstein" hechos a retazos de "sentido común", o sea, de influencias periclitadas y no siempre bien filtradas, de imposiciones mentales, monumentos al "sentido común" de otra gente, que no conseguimos sacudirnos, de posturas apriorísticas absurdas ante casi todo, de actitudes que, a poco que las analizáramos y al hacerlo nos olvidáramos del famoso y manipulado sentido común, nos demuestran que somos una amalgama de frases hechas, de posturas dictadas, tendencias orientadas por otros, de costumbres, religiones, tradiciones, enseñadas, heredadas, transmitidas incluso a nuestro pesar y en honor al sentido común, y que seguimos y transmitimos a nuestros hijos y a cuantos nos rodean, muchas veces aunque ya de entrada nos parezcan anacrónicas, vacías, cuando no directamente repugnantes.
Pero es lo que haría la mayoría, es lo que dicta el sentido común, diría cualquier adiestrado cabestro.
Puede que sea lo que haría la mayoría pero, querido cabestro adocenado:
Si no crees en dioses, sólo por poner un ejemplo, di que no a la comunión de la niña, no te cases cuando siempre has aborrecido de ello, no te vistas con el traje de los domingos para el bautizo del hijo del primo al que odias, por mucho que te lo dicte el sentido común. Al menos no comulgues en la ceremonia, que te veo venir. Antes la integridad intelectual que el sentido común.
Si te queda dignidad, aunque sea poquita (otro ejemplo de los muchos que podría poner), di que no a esa mierda que te propone que hagas el jefe que te quiere más por tu manso entreguismo que por tu pericia laboral. Aunque duela y te traiga problemas. Tú no estás allí para hacerle la ola a nadie. Antes la dignidad que el sentido común.
Analiza y obra en consecuencia cuando decidas sobre tradiciones y costumbres, religión, patriotismo, política, sexo, educación de los hijos, cualquier ámbito de la vida y procura resistirte, al menos dale la batalla al planteamiento cabestro, "de sentido común" te dirán muchos, del "¿a dónde va Vicente?"....Toma tu propia decisión en cada caso. Aunque Vicente vaya de cabeza a las verdes praderas, algunas veces lo pueden ser, del sentido común.
Este tema es muy complejo y sólo esbozo cuatro pinceladas de lo que yo entiendo por sentido común, sabiendo que es un concepto que se puede interpretar de muchas maneras o que es muy difícil sustraerse a las garras del entreguismo . Sólo pido que ,cuando haga su interpretación el amable lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí, se atenga, como me atengo yo, a la definición que da la R.A.E., y que, por ende, no confunda el sentido común con la sensatez, por ejemplo, que esa es otra historia....Pero tampoco, por favor, con él "hay que tragar, que tengo una hipoteca" o "a mi niña la bautizo por no dar un disgusto a su abuela", sigo con mi pareja por inercia, por mucho sentido común que arrastren, parece que arrastran, estas tres últimas afirmaciones.

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